
¿Qué es la inspiración? ¿Por qué llamarla musa? Es algo, que no se puede explicar, sino que se ha de vivir… es como intentar explicar la sensación de tomar una Coca-Cola fría en verano, o una cerveza… o lo que a cada uno se le antoje… es tan difícil de explicar cómo eso.Y hoy, y como tal vez ayer, y las ultimas semanas, y posiblemente meses, me enfrento con mi boli, y sus tachones, a la acción de escribir, esperando que tras algún trazo milagroso consiga salir algo que haga que mi musa, me visite… qué desgracia el escribir sin inspiración.
¿y musa? Supongo yo, que vendrá de alguna parte remota y que viene a ser como esa mujer que siempre te da palabras para escribir cosas bellas… y eso ha degenerado que todo lo que deviene del arte, en cuanto a la inspiración sea musa… si ella supiese lo que la esperaba, las maldiciones que lanzamos cuando no te encontramos y nos quedamos mirando las esquinas de nuestro cuarto buscando aunque sea una mota de polvo que nos entretenga, o una musaraña que nos despierte aunque sea una sonrisa, vamos esas cosas que decían los profes que no mirábamos cuando las lecciones eran menos interesantes que el aire…. Yo que sé, sólo escribo por necesidad, pues por obligación se llama estudiar…
Y sabéis qué? Lo mejor de todo esto, es que estoy terminando y no soy capaz de encontrar a la inspiración que haga que esto surja, que esto lata, que hago de esto algo más que mero papel manchado…
Sí, no llegó. Os dejo con estas manchas
Te pierdo inspiraciónen cualquier esquina de mi habitación
¿Dónde te metiste Musa?
mis palabras son de ti reclusas
Volátiles como el éter
huisteis dejando mi bolígrafo inerte
ante un papel que no puede sorprenderte
Cada letra se clava y atraviesa
incapaz de hallar su pareja
y así crear esa rima perfecta
Mi mente cada vez más perversa
a inventado una realidad nueva
en la que tú estás
pero no te muestras…
Escondida en las estrellas te hallarán
y aunque no quieras volver jamás
seguiré escribiendo con el alma
para que mis palabras no se pierdan al llegar…

















Me paso la mano por la cabeza en un gesto automático de cuando tengo que tomar una decisión, el mismo gesto que cuando me enfrento a una nueva pregunta y he de buscar entre el abismo de posibilidades una nueva solución, sólo uno es la correcta.












